Guadalupe, la Chinaca

23/01/2012
By
Amado Nervo (1870-1919) , que comenzó sus andanzas literarias en El Correo de la Tarde de Mazatlán, escribió este poema conocido hoy como Guadalupe la Chinaca aunque en realidad se llamaba originalmente MEXICANAS.
“En él habla de la mujer en uno de los episodios más convulsionados de la historia mexicana, después de la Guerra de Reforma, durante la segunda intervención francesa. El poema destila romanticismo; la realidad para las mujeres era muy distinta, sobre todo en tiempos de guerra.
Ellas eran auténticas guerreras, viajaban con los destacamentos militares, vivían a salto de mata, dirigían batallas, combatían cara a cara, curaban, cuidaban a sus hijos, alimentaban y además, claro, amaban a sus hombres y cocinaban y lavaban para ellos.”
Pertenecían, en fin, a esa recia estirpe de mujeres conocidas durante la revolución como “adelitas”, hoy convenientemente olvidadas por López Obrador en su nueva máscara amorosa, tras que su personalidad anterior de rijoso a ultranza no le bastó para encaramarse a Los Pinos (con todo y sus contingentes de adelitas que lanzó no hace tanto a tomar las calles del centro de la capital).

EL POEMA “MEXICANAS”
Con su escolta de rancheros, / diez fornidos guerrilleros / y en su cuaco retozón / que la rienda mal aplaca, / Guadalupe la chinaca / va a buscar a Pantaleón. / Pantaleón es su marido, / el gañán más atrevido / con las bestias y en la lid. / Faz trigueña, ojos de moro, / unos músculos de toro / y unos ímpetus de Cid. / Cuando mozo fue vaquero, / y en el monte y el potrero / la fatiga le templó / para todos los reveses. / Es terror de los franceses / y cien veces lo probó. / Con su silla plateada, / su chaqueta alamarada, / su vistoso cachirul / y su lanza de cañotos, / cabalgando pencos brutos / ¡qué gentil se ve el gandul! / Guadalupe esta orgullosa / de su prieto; ser su esposa / le parece una ilusión, / y al mirar que en la pelea / Pantaleón no se pandea, / grita: ¡viva Pantaleón! / Ella cura los heridos / con remedios aprendidos / en el rancho en que nació, / y los venda en los combates / con los rojos paliacates / que la pólvora impregnó. / En aquella madrugada / todo halaga su mirada, / finge pórfido el nopal / y los órganos parecen / candelabros que se mecen / con la brisa matinal.

/ En los planos y en las peñas, / el ganado entre las breñas, / rumia y trisca mugidor / azotándose los flancos, / y en los húmedos barrancos / busca tunas el pastor. / A lo lejos, en lo alto, / bajo un cielo de cobalto / que desgarra su capuz, / van tiñéndose las brumas, / como un piélago de plumas / irisadas en la luz. / Y en las fértiles llanadas, / entre milpas retostadas / de color, pringan el plan, / amapolas, maravillas, / zempoalxóchitls amarillas / y azucenas de san juan. / Guadalupe va de prisa / de retorno de la misa, / que en las fiestas de guardar, / nunca faltan las rancheras, / como sus flores y sus ceras, / a la iglesia del lugar; / con su gorra galoneaba, / su camisa pespunteada, / su gran paño para el sol, / su rebozo de bolita, / y una saya suavecita / y unos bajos de charol; / con su faz encantadora, / más hermosa que la aurora / que colora la extensión, / con sus labios de carmines, / que parecen colorines, / y su cutis de piñón, / se dirige al campamento, / donde reina el movimiento / y hay mitote y hay licor, / porque ayer fue bueno el día, / pues cayó en la serranía / un convoy del invasor. / ¡Qué mañana tan hermosa! / ¡Cuánto verde, cuánta rosa / y qué linda la extensión! / Rosa y verde se destaca, / con su escolta, la chinaca, / que va a ver a Pantaleón.

Tus comentarios: gfarberb@gmail.com
Mis comentarios: www.telefarber.com.mx/web

Tags: , , , , , , ,

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *




Si deseas recibir información o nuestras últimas noticias,
ingresa los siguientes datos: